No todo hormigueo es alarmante. Si ocurre ocasionalmente y se alivia al mover la mano, probablemente no represente un problema grave. Sin embargo, si el entumecimiento es persistente, recurrente o se acompaña de dolor, debilidad muscular, pérdida de sensibilidad o dificultad para mover los dedos, es recomendable consultar a un médico.
Además, si el hormigueo aparece de manera repentina junto con otros síntomas como dificultad para hablar, pérdida de fuerza en un brazo o mareo intenso, podría tratarse de un signo de accidente cerebrovascular, lo cual requiere atención médica inmediata.
Cuidar tus manos y prevenir el entumecimiento
Algunas recomendaciones generales incluyen:
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Evitar mantener posturas prolongadas que compriman los nervios.
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Hacer pausas si realizas actividades repetitivas con las manos (como escribir, usar teclado o herramientas).
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Practicar estiramientos y ejercicios de movilidad para manos y muñecas.
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Mantener una alimentación balanceada rica en vitaminas del complejo B.
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Controlar niveles de glucosa y colesterol, especialmente en personas con antecedentes familiares de diabetes o problemas circulatorios.
Conclusión
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