1. Asar los poblanos como se debe:
Ásalos directamente sobre la llama o en un comal hasta que queden negros y con la piel inflada. Mételos en una bolsita de plástico y déjalos “sudar” 10 minutos 🥵. Luego, retira la piel, semillas y venas con las manos o bajo el chorro de agua. Córtalos en tiras delgaditas.
2. Cocinar el pollito:
Hierve las pechugas en agua con sal hasta que estén cocidas y jugosas (unos 15-20 min). Sácalas y desmenúzalas como si estuvieras contando chismes entre amigas.
3. Sofrito de oro:
En una sartén grande, añade un chorrito de aceite. Sofríe la cebolla en rodajas y el ajo hasta que estén doraditos y huela a comida de mamá 🤤.
4. Armar el saborazo:
Agrega las rajas de chile y el pollo desmenuzado. Cocina por 5 minutos para que se abracen bien los sabores.
5. Cremosidad al 100%:
Incorpora el elote, la crema y el queso. Agrega el caldo de pollo poquito a poquito hasta lograr una textura de novela romántica: suave, untuosa y apapachadora 😍.
6. Últimos toques:
Revuelve despacito por 5-7 minutos a fuego bajo hasta que se derrita el queso y huela a gloria. Ajusta sal y pimienta.
7. ¡A servir!
Acompaña con tortillas calientitas y si quieres ponlo sobre arroz blanco o en un taquito… ¡te lo van a quitar de las manos!