3.1 Conversa con apertura
Más que acusar, pregunta con curiosidad: “He notado que duermes de espaldas; ¿te resulta incómodo mantener contacto nocturno?” Esa apertura brinda espacio al otro para expresar sin sentirse juzgado.
3.2 Establece rituales nocturnos de conexión
Antes de dormir pueden cerrar el día: conversar, compartir emociones, abrazar por unos minutos. Esos rituales fortalecen la intimidad más allá de la posición física.
3.3 Alterna posiciones con creatividad
Buscar posturas medias: dormir semi-lado, apoyarse espalda con espalda, usar almohadas para proximidad sin contacto directo prolongado.
3.4 Respeta los límites individuales
Aceptar que cada persona tiene cierta necesidad de espacio ayuda a disminuir sensaciones de rechazo. No forzar contacto donde no lo pide el cuerpo.
3.5 Vigila señales adicionales
Si la postura de espaldas va acompañada de silencio persistente, distanciamiento o emociones no expresadas, es momento de profundizar la conversación o buscar acompañamiento.