Observa con empatía, no con juicio
En lugar de asumir una intención negativa, abre espacio para conversar: “He notado que a veces cruzas las piernas: me gustaría saber qué sientes en esos momentos”.
Crea rituales de conexión corporal suave
Un abrazo previo a sentarse, tomarse de la mano, buscar momentos de contacto ligero puede reducir la necesidad de “protegerse” mediante posturas.
Fomenta la expresión emocional sin corporalizarla como defensa
Incentiva hablar sobre emociones incómodas, inseguridades o miedos, en lugar de que el cuerpo sea quien las exprese sin palabras.
Alternar posiciones saludables
Sugiere posturas cómodas y abiertas (“pierna cruzada al tobillo”, piernas juntas sin cruzar) para evitar tensión prolongada y favorecer la comunicación corporal más libre.
Autoobservación interna
Reflexionar: “¿Qué me hizo sentir incómodo? ¿Qué emoción quise contener?” Para quien cruza las piernas, puede ser una llave interna que revela lo no dicho.
Propósito de publicar este artículo en tu sitio
Ofrecer un enfoque más profundo que el típico “postura de coquetería”
Generar debate: que tus lectores cuestionen lo que suelen tomar por hecho
Brindar un puente entre psicología, cultura y lenguaje corporal
Acompañar a personas que sienten esa postura con dignidad, empatía y comprensión