Rociar con aceite: Vierta aceite vegetal sobre los tomates hasta que queden completamente cubiertos. El aceite actúa como una barrera protectora contra la entrada de aire.
Cerrar y conservar: Cerrar bien los frascos y guardarlos en un lugar fresco y oscuro, preferiblemente en el sótano o en el estante inferior del refrigerador.
Consejos para servir y almacenar:
Los tomates almacenados de esta manera se mantendrán frescos hasta por 6 meses.
Una vez abierto, consumir el contenido en 7 días y conservar en el frigorífico.
Perfecto para ensaladas, sándwiches, pastas y como refrigerio.
Si quieres añadir sabor, puedes añadir un diente de ajo, una ramita de tomillo o una hoja de laurel al aceite.
Variantes:
Tomates con especias: Antes de añadir el aceite, puedes salar ligeramente los tomates o añadir especias (por ejemplo, orégano, albahaca).
Tomates confitados: para un sabor más intenso, los tomates se pueden cocinar lentamente en el horno (unos 90°C, 2-3 horas) y solo luego verterlos en el aceite.
Con vinagre balsámico: Añadir unas gotas de vinagre al aceite le da a los tomates un sabor ligeramente ácido.
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