Para aquellos que tienen la costumbre de sacar la pierna de la sábana mientras duermen.

Muchos factores pueden interferir con un buen descanso nocturno, desde el estrés laboral y las responsabilidades familiares hasta las enfermedades. No es de extrañar que a veces sea difícil dormir bien.

A continuación, se presentan algunos hábitos que promueven un mejor descanso, según la Clínica Mayo, una organización sin fines de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación.

Siga un horario de sueño. La cantidad recomendada de sueño para un adulto sano es de al menos siete horas. La mayoría de las personas no necesitan más de ocho horas para descansar bien.

Preste atención a lo que come y bebe. No se acueste con hambre ni demasiado lleno. En particular, evite las comidas pesadas o copiosas un par de horas antes de acostarse.

Cree un ambiente tranquilo. Lo ideal es una habitación fresca, oscura y tranquila. La exposición a la luz por la noche puede dificultar el sueño. Evite el uso prolongado de pantallas antes de acostarse y use cortinas opacas, tapones para los oídos u otros dispositivos para crear un ambiente cómodo.

Limite las siestas diarias. Las siestas largas durante el día pueden interferir con el sueño nocturno. Si tienes una, no dejes que dure más de una hora ni que sea demasiado tarde.

Haz actividad física. El ejercicio regular puede favorecer un mejor sueño. Sin embargo, al igual que con las comidas, evita la actividad demasiado cerca de la hora de dormir.

Controla las preocupaciones. Puede ser muy difícil, pero deberías intentar resolverlas antes de acostarte. O al menos, intenta dejarlas fuera del dormitorio.

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