En el Salmo 4:4, David escribe: «Medita en tu corazón estando de pie en tu cama y guarda silencio».
Esta frase revela algo significativo: la cama puede ser un espacio legítimo para la reflexión, la oración y el diálogo interior.
Para la tradición hebrea, la noche no era solo un espacio de descanso, sino un momento de apertura espiritual. A medida que el ruido desaparece y la mente se aquieta, el corazón se vuelve más receptivo a la escucha.