La afección se propaga fácilmente a través del contacto físico cercano y al compartir ropa o ropa de cama. Es particularmente común entre estudiantes y adultos jóvenes debido a los altos niveles de interacción social e intimidad. Los síntomas incluyen picazón intensa, especialmente por la noche, y erupciones rojas y con manchas en la piel.
Una estudiante informó haber notado pequeños puntos rojos alrededor de sus manos y muñecas antes de darse cuenta de que tenía sarna. Para evitar la propagación, las personas infectadas deben lavar toda la ropa y la ropa de cama a 60 °C o, si no es lavable, guardar la ropa en una bolsa sellada durante tres días para matar los ácaros. La profesora Kamila Hawthorne, presidenta del Real Colegio de Médicos de Cabecera, reconoce el estigma social que rodea a la enfermedad, pero enfatiza la importancia de buscar ayuda médica y no ignorar los síntomas. Existen tratamientos como cremas y lociones medicadas para aliviar las molestias. Insta a las personas a no demorarse, ya que la sarna sin tratamiento puede agravarse y provocar la transmisión a otras personas.