
El problema principal no es que la cáscara tenga potencial, sino que si no la limpias, esterilizas y mueles correctamente, puedes introducir riesgos (bacterias, fragmentos grandes, impurezas). El artículo original propone el siguiente protocolo: TU SALUD
- Recolectar y lavar: enjuaga bien las cáscaras bajo agua corriente para quitar restos de clara o yema.
- Hervir: poner las cáscaras en agua hirviendo durante 10–15 minutos para eliminar bacterias posibles.
- Secado: dejarlas secar al aire o en un horno a baja temperatura (≈ 90 °C) unos 30 minutos.
- Molido fino: usar un mortero o procesador para convertirlas en polvo fino utilizable.
Una vez obtenido el polvo, debe guardarse en recipiente hermético, seco y libre de contaminantes.
3. Formas útiles de incorporar las cáscaras en tu vida diaria
El artículo original sugiere varias formas prácticas, las cuales he ampliado con ideas adicionales:
3.1 En batidos
Añade una pequeña cucharadita del polvo de cáscara al batido de frutas o vegetales. Es una forma sencilla de reforzar el aporte de calcio sin alterar demasiado el sabor. TU SALUD
3.2 Espolvorear sobre ensaladas o sopas
Puedes espolvorear ligeramente sobre ensaladas, sopas o guisos justo antes de servir. Ten en cuenta que no debe sentirse como “arena”; la molienda debe ser muy fina. TU SALUD