El proceso comienza con la fecundación del óvulo de la madre, que contiene mitocondrias defectuosas, con el esperma del padre. Luego, los médicos extraen el núcleo del cigoto, que contiene el ADN nuclear de ambos padres.
Este núcleo se transfiere a un óvulo donado con mitocondrias sanas. El óvulo donado ya fue fecundado y su núcleo original se eliminó previamente. De esta forma, el embrión mantiene el 99.8 % del ADN de los padres y solo el 0.2 % de la donante.
La presencia del ADN mitocondrial sano evita mutaciones peligrosas. A pesar de ser una fracción mínima del material genético, es determinante para prevenir enfermedades graves.