“ME CASÉ CON UN VIEJO RICO POR DINERO, PERO CUANDO SUPE QUIÉN ERA REALMENTE, LLORÉ.”

Era amable, pero había momentos en que sus ojos parecían… diferentes.

Una noche, mientras cenaban, notó la forma en que Don Armando sostenía la copa.

No parecía la mano de un anciano.

Limpia, tersa y fuerte.

—Don Armando —preguntó—, ¿cuántos años tiene?

Él solo sonrió.

—Los suficientes para comprender el verdadero valor de una persona.

Ella se sorprendió, pero no dijo nada.

Hasta que un día, el mayordomo le dijo:

—Señora, no se sorprenda si hay cosas extrañas en nuestro jefe.

Todo lo que hace tiene un motivo.

EL ROSTRO SECRETO
Una noche, Ella no podía dormir.

Salió al porche de la casa grande.

Allí vio a Don Armando, de pie al borde del jardín,

quitándose algo del cuello.

Se tapó la boca.

La piel del rostro de Don Armando…

se desprendía lentamente.

Y bajo la piel, lo que vio no era un viejo gordo, sino un joven extremadamente guapo, musculoso y muy conocido en el mundo de los negocios.

«Dios mío…», susurró Ella, «¿qué es esto?».

El hombre se sorprendió y se acercó de inmediato.

«Ella, espera un momento. No tengas miedo».

Continua en la siguiente pagina >>

Leave a Comment