Bebe agua del grifo filtrada en lugar de agua embotellada.
Evita recalentar alimentos en recipientes de plástico.
Elige telas naturales en lugar de sintéticas como el poliéster.
Usa recipientes de vidrio o acero inoxidable para almacenar alimentos.
Ventilliza tu casa con regularidad y aspira con filtros HEPA.
Reflexiones finales
Lo que antes se consideraba una comodidad inofensiva (una botella de plástico, un envoltorio de comida, una camiseta sintética) ahora acecha nuestra biología de formas que jamás imaginamos.
La epidemia de infertilidad es compleja, sin duda. Pero el descubrimiento de plástico en nuestros tejidos más sagrados y delicados debería ser una llamada de atención para todos: lo que tiramos nunca desaparece del todo.
Regresa a nosotros: en nuestra sangre, nuestro aliento y, quizás, en nuestros hijos no nacidos.