Cuando los tonsilolitos ya se han formado, existen diferentes formas de eliminarlos. En algunos casos, pueden salir por sí solos al toser o al comer alimentos crujientes. También pueden ser removidos con irrigaciones de agua con sal o con el uso de un irrigador bucal. Sin embargo, cuando los cálculos son más grandes o recurrentes, es recomendable acudir a un especialista para su extracción segura. Intentar removerlos de manera manual sin el conocimiento adecuado puede causar lesiones en las amígdalas y aumentar el riesgo de infecciones.
En casos más graves, cuando los tonsilolitos provocan infecciones recurrentes o afectan significativamente la calidad de vida, un especialista puede sugerir una amigdalectomía, es decir, la extracción de las amígdalas. Esta opción solo se considera cuando el problema es persistente y no responde a otros tratamientos.Si bien los tonsilolitos no representan un peligro grave en la mayoría de los casos, pueden ser una fuente constante de incomodidad y afectar la salud bucal. Prevenir su formación con una buena higiene oral y acudir a un profesional si los síntomas persisten es clave para evitar molestias a largo plazo.