El conejo: la dulzura que duda
Sensible y delicada, a veces temes no estar a la altura. Buena noticia: lo estás mucho más de lo que crees.
El tucán: la fantasía
Te gusta sorprender y seducir. Canalizar esa energía sin perder autenticidad puede hacerte brillar aún más.
El canguro: la impaciencia alegre
Arrancas al instante, luego pasas a otra cosa antes de terminar la primera idea. Con un poco de constancia, puedes lograrlo todo.
La tortuga: la prudencia
Tu sentido de la reflexión es valioso, siempre que no frene tu impulso cuando necesitas actuar.