Diversas investigaciones han demostrado que el cardo mariano puede ayudar a regular los niveles de glucosa en personas con diabetes tipo 2, favoreciendo una mejor sensibilidad a la insulina.
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Protección cardíaca:
Su acción antioxidante también contribuye a reducir el colesterol LDL (“malo”) y a mantener limpias las arterias, previniendo enfermedades cardiovasculares. -
Apoyo en tratamientos médicos:
Se ha estudiado su uso como complemento durante tratamientos con medicamentos fuertes, ayudando a reducir los efectos secundarios hepáticos sin interferir en la eficacia de los fármacos.
Usos tradicionales y modernos
Durante siglos, el cardo mariano se consumía principalmente en infusiones o decocciones elaboradas a partir de sus semillas trituradas. También se preparaban tinturas y extractos alcohólicos, muy utilizados por los herbolarios europeos.
En la actualidad, la ciencia ha permitido concentrar la silimarina en cápsulas, comprimidos y suplementos estandarizados, lo que garantiza una dosis más precisa y eficaz. Aun así, muchos amantes de lo natural siguen prefiriendo el té o las semillas molidas, especialmente como parte de rutinas de desintoxicación.
Además, sus hojas jóvenes pueden cocinarse como verdura y sus raíces se han usado tradicionalmente como tónico depurativo. Su versatilidad demuestra que esta planta espinosa es mucho más que un remedio puntual: es un verdadero apoyo integral para la salud.
Conclusión
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