Su madre ha hablado públicamente sobre proteger a los jóvenes talentos , garantizar entornos de trabajo saludables y establecer límites claros para los niños artistas.
Ya desde adolescente, Nikayla sorprendió al público con su compostura
En las entrevistas, explicó que se sintió apoyada, respetada y comprendida por su equipo, enfatizando que siempre se sintió empoderada para hablar si algo la hacía sentir incómoda.
Esta madurez sólo fortaleció su imagen pública.
Si bien la controversia de Vogue podría haber descarrilado la carrera de la joven modelo, se convirtió en un punto de inflexión que ayudó a pintar a Nikayla como una persona reflexiva y elocuente, consciente de las responsabilidades que conlleva la visibilidad.
Influencia creciente: portadas de revistas, éxito editorial y reconocimiento global
Cuando Nikayla entró en la adolescencia, su carrera ganó aún más impulso.
Apareció en las portadas de Teen Vogue y Jalouse , dos publicaciones que representaban diferentes públicos culturales pero que tenían una cosa en común: la pasión por descubrir talentos emergentes.
Vogue adolescente
En Teen Vogue, Nikayla personificó una versión fresca y auténtica de la cultura juvenil. Sus editoriales abordaron temas de creatividad, identidad y ambición.
La revista elogió su capacidad de dar vida a una narrativa a través de la expresión, algo que no se enseña fácilmente.
Celos
En la revista de moda francesa Jalouse, adoptó conceptos más experimentales y vanguardistas. Sus fotos demostraron una gran versatilidad: podía encarnar la delicadeza, la claridad, la nostalgia o una visión futurista con la misma sutileza.
Mientras tanto, los fotógrafos de street style comenzaron a capturarla detrás de escena en desfiles de moda, llegando a eventos o caminando por distritos de moda alrededor del mundo.
Su nombre se ha convertido en un elemento básico en las revisiones de tendencias semanales y en los blogs de moda que cubren los mercados europeo y americano.
Los diseñadores admiraron su adaptabilidad: un día logró combinar la elegancia de la alta costura parisina con la simplicidad limpia y moderna de la moda escandinava.
Su ética de trabajo también se convirtió en una característica distintiva. Los estilistas la describieron como “centrada pero accesible”, “detallista” y “siempre respetuosa”, cualidades que la diferenciaban de muchas jóvenes estrellas.
Punto de inflexión: Asociación de marca y éxito comercial
Si bien los editoriales cimentaron su credibilidad artística, fue su trabajo comercial el que la convirtió en un rostro global. Al final de su adolescencia, Nikayla firmó uno de los contratos de belleza más importantes de su generación , convirtiéndose en embajadora estrella de L’Oréal .
Su presencia ha aparecido en las vallas publicitarias de:
Tokio, Times Square en Nueva York, Oxford Street en Londres, Seúl, Milán, Dubái
La campaña enfatizó la autenticidad, mostrando diversos modelos a seguir y promoviendo la inclusión. Para Nikayla, era importante formar parte de un mensaje que celebrara la belleza en todas sus formas.