Los principales factores que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer bucal son:
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Consumo de tabaco, en todas sus formas (cigarrillos, puros, tabaco de mascar).
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Ingesta excesiva de alcohol, especialmente cuando se combina con tabaco.
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Infección por el virus del papiloma humano (VPH), que puede afectar la cavidad oral.
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Exposición prolongada al sol, particularmente para el cáncer de labio.
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Dieta deficiente en frutas y verduras, que reduce la protección antioxidante natural.
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Falta de higiene oral y prótesis dentales mal ajustadas, que irritan los tejidos de forma constante.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se realiza mediante examen clínico, biopsias y estudios de imagen como tomografías o resonancias. El tratamiento depende de la localización y el estadio del cáncer, e incluye cirugía, radioterapia y quimioterapia. En muchos casos, un diagnóstico temprano permite eliminar completamente la lesión con una cirugía menor. Sin embargo, si se detecta en etapas avanzadas, el tratamiento puede requerir intervenciones más complejas e incluso reconstrucción facial.
Prevención y detección temprana
La prevención es la herramienta más poderosa contra el cáncer bucal. Algunos consejos clave incluyen:
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Evitar el tabaco y reducir el consumo de alcohol.
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Usar protector solar labial y sombrero en exteriores.
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Mantener una buena higiene oral y visitar al dentista cada seis meses.
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Revisar periódicamente la boca frente al espejo y palpar la lengua y las mejillas para detectar cambios.
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Adoptar una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y agua.