Esta es la verdad detrás de esta cicatriz en el brazo izquierdo de una persona.

Aunque la vacuna salvó innumerables vidas, algunas personas experimentaron síntomas leves similares a los de la gripe después de recibirla, como fiebre, dolor e inflamación de los ganglios linfáticos. En raras ocasiones, se produjeron complicaciones graves, como reacciones alérgicas, infecciones cutáneas en personas con eccema o inflamación cerebral.

Closeup of a smallpox vaccine scar on someone's arm, Photo Credit: Wikimedia

Dado que la vacunación contra la viruela ya no es rutinaria, las cicatrices causadas por la vacuna son, en gran medida, cosa del pasado. Quienes deseen reducir la apariencia de sus cicatrices pueden optar por usar protector solar para prevenir la decoloración, aplicar ungüentos suavizantes o buscar tratamientos profesionales como la dermoabrasión.

La vacuna contra la viruela y las cicatrices que dejó siguen siendo un testimonio del triunfo de la humanidad sobre una de las enfermedades más mortales de la historia. Aunque la viruela ya no representa una amenaza global, su historia sirve como recordatorio del poder de las vacunas para proteger la salud pública.

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