La intervención temprana es crucial. El uso de férulas nocturnas para la muñeca, ejercicios de tracción cervical y evitar la flexión prolongada de la muñeca pueden aliviar la presión nerviosa. Un estudio de conducción nerviosa, una resonancia magnética de la columna cervical y un análisis de sangre de HbA1c ayudan a detectar daño nervioso o afecciones subyacentes antes de que se produzca un daño permanente.
Ajustes sencillos en el estilo de vida, como tomar descansos al escribir o jugar, mantener las muñecas en posición neutra durante el sueño y controlar la glucemia, también protegen la salud nerviosa. Atender el entumecimiento y el hormigueo a tiempo no solo previene complicaciones graves, sino que también preserva la función de la mano y la movilidad general.