El tratamiento dependerá de la causa y la gravedad del problema. Entre las opciones más comunes se encuentran:
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Cambios en el estilo de vida
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Realizar ejercicio físico de forma regular para mejorar la circulación.
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Mantener una dieta equilibrada, baja en grasas saturadas y rica en fibra.
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Evitar permanecer largos periodos en la misma posición.
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Hidratarse adecuadamente.
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Medias de compresión
Aunque son más comunes para las piernas, en algunos casos se recomiendan para mejorar el retorno venoso en extremidades superiores. -
Tratamientos médicos no invasivos
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Escleroterapia: consiste en inyectar agentes químicos que cierran las venas afectadas, redirigiendo la sangre hacia venas sanas.
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Láser endovenoso: utiliza energía lumínica para cerrar las venas problemáticas de manera precisa y poco invasiva.
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Cirugías
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Microcirugía de Müller: se extraen las venas enfermas a través de incisiones mínimas.
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Stripping venoso: procedimiento más amplio que retira las venas afectadas.
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Estos tratamientos tienen como objetivo eliminar o cerrar las venas dañadas. Sin embargo, es importante destacar que existe la posibilidad de recurrencia si no se adoptan medidas preventivas.
Conclusión
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