El truco de la nonna para limpiar el horno sin esfuerzo

Paso a paso
Prepará una pasta mezclando el bicarbonato con un poco de agua caliente hasta que quede espesa y fácil de untar.

Con una esponja o pincel de cocina, extendé la pasta por toda la superficie interna del horno: paredes, base y puerta. Evitá cubrir las resistencias o partes eléctricas.

Cerrá el horno y dejá que la mezcla actúe durante toda la noche. El bicarbonato va a absorber la grasa y reblandecer los restos pegados.

Al día siguiente, rociá vinagre blanco sobre las zonas cubiertas con la pasta. Se va a producir una reacción efervescente que ayuda a despegar lo más difícil.

Con un paño húmedo, retirás los restos de bicarbonato junto con la suciedad que se desprende. Si hace falta, repetí la aplicación en las zonas más rebeldes.

Para terminar, cortá un limón al medio y frotá todo el interior. El jugo elimina olores, aporta brillo y deja un aroma fresco y agradable.

Secá con un paño limpio y dejá la puerta abierta unos minutos para ventilar.

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