Uno de los ingredientes caseros más populares es el bicarbonato de sodio. Aunque no elimina arrugas de forma milagrosa ni rejuvenece la piel de un día para otro, puede ayudar a limpiar suavemente el rostro y mejorar temporalmente su textura cuando se utiliza correctamente. Su efecto exfoliante ayuda a retirar células muertas acumuladas en la superficie de la piel, dejando una sensación de frescura y suavidad.