Causas Clave de la Sarcopenia Grave:
El Sedentarismo y la Inactividad Física (El Hábito más Destructivo): Esta es, sin duda, una de las causas más importantes y evitables. La falta de ejercicio regular, sobre todo la ausencia de entrenamiento de resistencia o fuerza (como levantar pesas o usar bandas elásticas), lleva a la atrofia muscular por desuso. Los músculos necesitan ser estimulados constantemente para mantenerse fuertes.
Malnutrición y Baja Ingesta de Proteínas: A medida que se envejece, la sensibilidad del músculo a las proteínas disminuye (un fenómeno llamado resistencia anabólica), por lo que se requiere una mayor cantidad para estimular la construcción muscular. Una dieta pobre en proteínas de alta calidad (carnes magras, pescado, huevos, lácteos, legumbres) y con insuficientes calorías y nutrientes esenciales (como la vitamina D y B12) acelera drásticamente la pérdida de masa muscular.
Cambios Hormonales y Resistencia a la Insulina: El envejecimiento conlleva una disminución en los niveles de hormonas anabólicas clave para el músculo, como la testosterona, la hormona del crecimiento y el estradiol. Además, el desarrollo de resistencia a la insulina, común en personas con sobrepeso o inactividad, complica la capacidad del cuerpo para usar los nutrientes y reparar el tejido muscular.
Enfermedades Crónicas e Inflamación Crónica: Patologías como la diabetes, el cáncer, enfermedades cardiovasculares, renales, hepáticas o infecciones crónicas, especialmente si están asociadas a procesos inflamatorios, contribuyen a una degradación muscular más rápida. La inflamación crónica en particular afecta negativamente la salud y la función del músculo.
Problemas de Malabsorción y Medicamentos: Ciertas condiciones (como la enfermedad celíaca) o algunos medicamentos pueden reducir la absorción de nutrientes vitales o disminuir el apetito, llevando a un estado de desnutrición que impacta directamente en la musculatura.
Estrategias Efectivas para Mejorar la Sarcopenia Grave:
1. Entrenamiento de Fuerza de Resistencia: Este es el tratamiento no farmacológico más efectivo y la «piedra angular» para revertir la sarcopenia. El ejercicio de fuerza, que implica desafiar a los músculos contra una resistencia (pesas, bandas, peso corporal), debe realizarse de forma regular (idealmente 2-3 veces por semana) y progresiva. Es crucial que la rutina sea personalizada y supervisada por un profesional, como un fisioterapeuta o un entrenador especializado en adultos mayores, para garantizar la seguridad y la eficacia. Complementar con ejercicios de equilibrio y flexibilidad es vital para prevenir caídas.
2. Optimización de la Ingesta Proteica: Se debe asegurar un consumo adecuado y constante de proteínas de alta calidad a lo largo del día. Esto incluye carnes magras, pescado, huevos, legumbres y lácteos. La recomendación general para adultos mayores suele ser mayor que para adultos jóvenes para contrarrestar la resistencia anabólica. Es importante distribuir la ingesta de proteínas en cada comida (desayuno, almuerzo y cena) para maximizar la síntesis de proteínas musculares.