Los investigadores de la Universidad de Yale y el Instituto Max Planck descubrieron que un gen llamado Prrx1, activo durante el desarrollo embrionario y la reparación de tejidos, está implicado directamente en la regeneración de extremidades del ajolote. Lo sorprendente es que ese mismo gen existe en los humanos, aunque inactivo o limitado en sus funciones.
En el ajolote, Prrx1 se activa después de una amputación, iniciando una cascada de procesos celulares que regeneran hueso, músculos, nervios y vasos sanguíneos. En cambio, en humanos, este gen parece “dormido”, aunque experimentos en laboratorio han demostrado que podría reactivarse con la estimulación adecuada.
¿Qué significa esto para la ciencia médica?
Los científicos ya han comenzado a trabajar en terapias génicas y bioingeniería de tejidos que imitan la actividad del Prrx1 en humanos, con resultados iniciales prometedores en ratones y tejidos humanos cultivados. Si los estudios continúan avanzando, podríamos estar más cerca de tratar:
Amputaciones traumáticas
Lesiones medulares
Degeneración muscular
Enfermedades crónicas que deterioran órganos y tejidos