No todos los vehículos recorren distancias en las mismas condiciones. Un auto que circula en ciudad con paradas constantes sufre más que uno que rueda en carretera.
2. Ignorar trayectos cortos frecuentes
Los recorridos breves no siempre permiten que el motor alcance su temperatura ideal, lo que favorece humedad y contaminación del aceite.
3. Posponer el cambio “unas semanas más”
Retrasar el mantenimiento de forma repetida puede generar acumulación de residuos y pérdida de propiedades lubricantes.
4. Usar una viscosidad incorrecta
Cada motor necesita un tipo de aceite específico. Utilizar uno inadecuado puede afectar presión, consumo y protección interna.
5. No revisar el nivel periódicamente
Muchos motores consumen pequeñas cantidades entre servicios. Si baja demasiado, la lubricación se compromete.
6. Mezclar aceites sin necesidad
Aunque en emergencias puede hacerse, mezclar diferentes especificaciones no siempre es lo ideal.
7. No cambiar el filtro junto con el aceite
Un filtro saturado reduce la eficiencia del sistema y contamina el lubricante nuevo.
8. Exigir el motor en frío
Acelerar fuerte apenas se enciende el vehículo aumenta el desgaste cuando el aceite aún no circula completamente.
9. Confiar solo en luces del tablero
Cuando aparece una advertencia, el problema ya puede estar avanzado. La prevención siempre llega antes.
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