El hábito nocturno que le costó la vista a un hombre

Los expertos enfatizan que dormir con lentes de contacto, ya sea por unas pocas horas o toda la noche, aumenta considerablemente el riesgo de infecciones bacterianas y parasitarias. Durante el sueño, el suministro de oxígeno a la córnea disminuye y las lentes pueden atrapar humedad y microorganismos contra el ojo. Esto crea el ambiente perfecto para el crecimiento de patógenos. Incluso las lentes etiquetadas como “de uso prolongado” o “seguras para usar durante la noche” siguen presentando riesgos significativos si no se usan exactamente como se prescribe.

Según los oftalmólogos, las infecciones por Acanthamoeba son poco frecuentes, pero están en aumento, debido principalmente al uso inadecuado de lentes de contacto y a la exposición a agua contaminada. Usar lentes de contacto al ducharse, nadar o dormir es uno de los errores más comunes. En casos graves, la infección puede requerir un trasplante de córnea, e incluso así, es posible que la visión completa nunca se recupere.

La historia de este hombre sirve como un poderoso recordatorio de que una buena salud ocular depende del cuidado y la precaución constantes. Es fácil subestimar los peligros de los malos hábitos, especialmente cuando las consecuencias no aparecen de inmediato. Algo tan simple como quitarse las lentes de contacto antes de dormir puede marcar la diferencia entre una visión sana y la ceguera permanente.

Hoy, este hombre comparte su experiencia para advertir a otros: “Si pudiera volver atrás, no volvería a dormir con mis lentes de contacto. Perder la vista no valió la pena la comodidad de saltarme un pequeño paso”.

Su historia es una lección contundente: tus ojos son irremplazables; protégelos con cuidado, todas las noches.

Leave a Comment