El enigma de la inmovilización nocturna: cuando el cuerpo se niega a obedecer

Este desfase temporal suele verse favorecido por ciertos factores desencadenantes: estrés intenso, falta de sueño, ansiedad, horarios irregulares o gran cansancio. En resumen, todo lo que perturba la calidad y la regularidad de nuestros ciclos de sueño.

Algunos consejos para reducir los episodios de parálisis del sueño

La buena noticia: existen gestos simples que pueden reducir o incluso eliminar estos momentos tan impresionantes. Lo esencial es adoptar una rutina de sueño sana y constante. Aquí te dejamos nuestras recomendaciones más eficaces:

  • Regula tu ritmo de sueño: acuéstate y levántate a horas fijas, incluso los fines de semana.

  • Crea un ritual nocturno relajante: lectura, luz tenue, infusión calmante…

  • Evita las pantallas antes de dormir: la luz azul altera la secreción de melatonina, indispensable para conciliar el sueño.

  • Gestiona tu estrés: respiración profunda, meditación, yoga… Encuentra lo que realmente te tranquiliza.

  • Cuida tu entorno de descanso: una habitación silenciosa, bien ventilada y con un colchón cómodo marca la diferencia.

¿Qué hacer si ocurre una parálisis de todos modos?

Incluso siguiendo estos consejos, puede que un episodio aparezca. Lo importante es mantener la calma. Claro, es más fácil decirlo que hacerlo, pero comprender lo que ocurre ayuda enormemente a restarle dramatismo. Concéntrate en tu respiración, intenta mover un dedo o un pie. Poco a poco, tu cuerpo se liberará y recuperarás el control de tus movimientos.

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