El tratamiento del cáncer de estómago depende del estadio —es decir, del tamaño del tumor, la invasión a estructuras vecinas y la presencia de ganglios o metástasis— y de la condición general del paciente. Las opciones principales incluyen:
- Cirugía: gastrectomía parcial o total con vaciamiento ganglionar es la base en tumores resecables. En estadios muy iniciales, la resección endoscópica puede ser curativa.
- Quimioterapia: puede administrarse antes (neoadyuvante) para reducir el tumor y mejorar la resección o después (adyuvante) para disminuir el riesgo de recurrencia. En enfermedad avanzada puede usarse como paliación.
- Radioterapia: a veces combinada con quimioterapia para control local.
- Terapias dirigidas e inmunoterapia: para tumores con alteraciones específicas (p. ej. HER2 positivo) o para pacientes seleccionados, existen tratamientos dirigidos y opciones de inmunoterapia que han mejorado resultados en subgrupos.
- Cuidado paliativo: para mejorar calidad de vida cuando la enfermedad es avanzada.
Las guías actuales recomiendan que las decisiones sean tomadas por equipos multidisciplinarios (cirugía, oncología, gastroenterología, radioterapia, nutrición y cuidados paliativos).
Pronóstico
El pronóstico varía según el estadio al diagnóstico: los tumores detectados tempranamente tienen tasas de supervivencia mucho mejores que los detectados en estadios avanzados. Por lo tanto, el diagnóstico precoz es determinante para mejorar resultados. Estudios y revisiones epidemiológicas subrayan la elevada mortalidad asociada a diagnósticos tardíos y la importancia de estrategias poblacionales de prevención en áreas de alto riesgo.
Prevención práctica: cómo reducir tu riesgo
No todas las causas son prevenibles, pero sí hay medidas que reducen el riesgo:
- Detección y tratamiento de H. pylori: en poblaciones de alto riesgo o según indicación médica puede buscarse y tratarse la infección para disminuir el riesgo a largo plazo.
- Mejorar la dieta: aumentar el consumo de frutas y verduras frescas, reducir alimentos muy salados o procesados y evitar métodos de conservación que aumentan riesgo.
- No fumar y limitar el consumo de alcohol.
- Control de condiciones médicas preexistentes: vigilancia de gastritis crónica atrófica o lesiones premalignas según indicación de gastroenterólogo.
- Buscar atención temprana: consultar si aparecen síntomas persistentes (pérdida de peso, dolor abdominal, llenura precoz, sangrado gastrointestinal).