¿Y la piel del rostro?
Desde lo estético, tampoco es la mejor idea. Dormir con la cara pegada a la almohada puede generar arrugas prematuras y obstruir los poros, lo que a veces provoca granitos o irritación.
¿Entonces, cómo dormir mejor?
Dormir de lado, especialmente del lado izquierdo, es una de las mejores opciones. Ayuda a que el cuerpo digiera mejor, mejora la circulación y facilita el trabajo del sistema linfático. También es ideal para las personas que roncan o para las mujeres embarazadas.

Dormir boca arriba puede ser otra alternativa, siempre que uses una almohada que mantenga bien alineado el cuello con el resto del cuerpo. No es la mejor opción si sufres de apnea, pero en muchos casos funciona.
En pocas palabras
Dormir boca abajo puede parecer cómodo, pero con el tiempo, puede pasar factura a tu espalda, cuello, respiración y hasta a tu piel. Si te suena familiar, tal vez sea momento de probar una nueva postura. Dormir bien también significa cuidar cómo lo haces.