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Pescado (salmón, sardinas)
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Pollo
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Legumbres (lentejas, garbanzos)
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Tofu
En cuanto a las grasas, sustituye las saturadas o trans por opciones saludables como:
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Aceite de oliva
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Aguacate
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Frutos secos y semillas
Los ácidos grasos omega-3 (presentes en el salmón, las nueces y las semillas de chía) tienen propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar a proteger las células del crecimiento tumoral.
3. Mantén un peso saludable
La obesidad es un factor de riesgo reconocido para el cáncer de ovario.
El exceso de peso puede alterar los niveles hormonales y aumentar la inflamación, dos factores que pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad.
Mantener un peso equilibrado mediante control de porciones y actividad física regular reduce la carga sobre el organismo.
Pequeños cambios constantes —como caminar después de comer, subir escaleras o practicar yoga— pueden marcar una gran diferencia con el tiempo.