
Al crecer en un ambiente tan exigente, William comenzó a desarrollar una personalidad rebelde que lo llevó a varios conflictos escolares. Sus compañeros, según testimonios de quienes lo conocieron entonces, no siempre aceptaban su actitud desafiante, y más de una vez fue objeto de burlas. Aun así, mostraba un fuerte deseo de sobresalir y una convicción inquebrantable de que algún día lograría algo grande en la música.

Con el tiempo, comenzó a descubrir partes de su historia familiar que habían permanecido ocultas. Al enterarse de la verdadera identidad de su padre biológico, su comportamiento se volvió aún más desafiante, y su adolescencia estuvo marcada por episodios que lo llevaron a enfrentarse a la ley en varias ocasiones. Ante la posibilidad de enfrentar consecuencias más graves, tomó una decisión que cambiaría su vida: mudarse a Los Ángeles en 1982.
