No basta con lavarlas con frecuencia; también es importante hacerlo correctamente para eliminar bacterias y mantener la suavidad. Aquí algunos consejos prácticos:
a) Usa agua caliente (entre 60°C y 90°C)
El agua caliente ayuda a eliminar gérmenes y residuos de jabón. Si tus toallas son de algodón puro, resisten bien altas temperaturas.
b) No abuses del suavizante
Aunque el suavizante deja un aroma agradable, puede reducir la capacidad de absorción de la toalla, ya que forma una capa que impide que las fibras respiren. Úsalo solo ocasionalmente o sustitúyelo por un poco de vinagre blanco durante el enjuague.
c) Seca completamente antes de guardar
Nunca guardes una toalla húmeda. Lo ideal es secarla al sol o en secadora a temperatura media. El sol, además, actúa como desinfectante natural.
d) No sobrecargues la lavadora
Si metes demasiadas toallas a la vez, no se lavarán correctamente. Lava en pequeñas tandas para que el agua circule bien entre las fibras.
e) Añade bicarbonato de sodio de vez en cuando
Una cucharada de bicarbonato ayuda a eliminar los malos olores y mantener las toallas suaves.
5. Cómo mantenerlas frescas por más tiempo
Entre lavados, hay algunas medidas sencillas que puedes tomar para evitar la proliferación de microorganismos:
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Cuelga la toalla extendida después de usarla, nunca doblada.
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Evita dejarla dentro del baño si no hay buena ventilación.
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Si notas olor a humedad, lávala de inmediato.
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Usa toallas de algodón o lino, ya que se secan más rápido que las de microfibra gruesa.
6. Por qué mantener toallas limpias es cuidar tu salud
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