A todos nos quemamos las ollas y sartenes, sobre todo por debajo. Lo bueno es que no necesitas productos químicos agresivos para limpiarlas. Ingredientes sencillos de cocina como bicarbonato, sal y ácido cítrico pueden dejarlas como nuevas.

Bicarbonato de sodio: la solución clásica
El bicarbonato de sodio es ligeramente abrasivo y seguro para la mayoría de los utensilios de cocina.
Modo de empleo:
- Mezcle bicarbonato de sodio con un poco de agua para formar una pasta espesa.
- Aplicar sobre las zonas quemadas.
- Déjelo reposar durante 30 a 60 minutos (durante la noche en caso de acumulación fuerte).
- Frote con una esponja o cepillo y enjuague bien.
Ideal para acero inoxidable y limpieza diaria.
Sal – Para quemaduras leves
La sal ayuda a aflojar los residuos sin rayarlos.
Modo de empleo:
- Espolvoree sal gruesa en el fondo de una olla húmeda.
- Frote suavemente con una esponja o un paño.
- Enjuague bien.
Bueno para mantenimiento regular.
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