Elegir bien en el supermercado es solo una parte del proceso. Para conservar la calidad, conviene refrigerar la carne cuanto antes y separarla de otros alimentos para evitar contaminación cruzada.
Si no la vas a usar pronto, lo mejor es dividirla en porciones antes de congelarla. Así descongelas solo lo necesario y mantienes mejor la textura.
Marinar con antelación, secar la superficie antes de cocinar y respetar los tiempos de reposo también puede marcar una gran diferencia. Con pequeños hábitos, una compra correcta se convierte en una comida mucho más sabrosa.
Aprender a comprar las mejores carnes en el supermercado es una habilidad útil para cualquier cocina. Te ayuda a gastar mejor, cocinar con más confianza y llevar a la mesa platos con mejor sabor, textura y resultado final.
La próxima vez que estés frente al mostrador o la vitrina, observa con calma, compara opciones y piensa en el uso que le darás a cada corte. Esa decisión simple puede cambiar por completo tu experiencia al cocinar.