Semillas de moringa: una fuente natural de nutrientes
Las semillas de moringa oleifera provienen del árbol conocido como el «árbol milagroso» y son ricas en antioxidantes, como el betacaroteno (que el cuerpo convierte en vitamina A) y otros compuestos protectores.
Las investigaciones sobre los extractos de moringa sugieren que pueden ayudar a reducir el estrés oxidativo en los tejidos oculares, promoviendo así la salud del cristalino y la retina. La vitamina A es esencial para una visión normal, especialmente con poca luz, y las propiedades antiinflamatorias de la moringa pueden mejorar la comodidad ocular.
Para el cerebro, estos nutrientes ayudan a reducir el daño oxidativo a las células nerviosas, lo que puede promover una mejor concentración y una mejor memoria.
Consejos para usar las semillas de moringa:
Comience con 1 o 2 semillas al día (retire la cáscara si es necesario).
Mastíquelas lentamente o muélelas para añadirlas a sus batidos.
Consúmalas por la mañana, preferiblemente en ayunas.
- Semillas de chía: ricas en omega-3 para un apoyo continuo
Pequeñas pero potentes, las semillas de chía proporcionan omega-3 de origen vegetal (ALA), que el cuerpo convierte parcialmente en DHA y EPA, ácidos grasos esenciales para la estructura de la retina y la comunicación entre las células cerebrales.
Estudios nutricionales vinculan el consumo de omega-3 con el mantenimiento de una buena salud macular, además de reducir la sequedad ocular. Para el cerebro, estos ácidos grasos contribuyen a mantener la función cognitiva y pueden promover un mejor estado de ánimo y concentración en adultos mayores.
Además, las semillas de chía son ricas en fibra, lo que ayuda a mantener niveles de energía estables durante todo el día.
Cómo incorporar fácilmente las semillas de chía a tu dieta:
Remoja de 1 a 2 cucharadas de semillas en agua o leche vegetal durante la noche.