Carlota de durazno sin complicaciones: un postre fresco y delicioso

Paso a paso para preparar tu Carlota de durazno

Ahora sí, llegó el momento de ensuciarnos un poquito las manos. Sigue estos pasos con calma y disfruta el proceso: verás que es más fácil de lo que imaginas.

  1. Preparar la mezcla cremosa: En una licuadora coloca la leche condensada, la leche evaporada, el queso crema y entre 5–6 mitades de durazno (puedes añadir más si quieres un sabor más intenso). Licúa hasta obtener una mezcla suave, sin grumos y bien homogénea. Este será el corazón de tu carlota.
  2. Hidratar las galletas: Pasa rápidamente las galletas María por el almíbar de los duraznos. Hazlo de forma breve, solo para que se impregnen, pero sin que se deshagan, ya que deben mantener un poco de firmeza para dar estructura.
  3. Armar la carlota: En un molde o refractario, coloca una capa de galletas en el fondo, luego una capa de la mezcla cremosa y repite el procedimiento alternando galletas y crema hasta terminar. Es recomendable que la última capa sea de crema, ya que dará un acabado más atractivo.
  4. Decorar: Añade rodajas de durazno sobre la última capa de crema. Si lo deseas, decora con hilos de almíbar o incluso con un poco de ralladura de limón para un contraste fresco.
  5. Refrigerar: Tapa el molde y lleva al refrigerador por al menos 4 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche para que tome mejor consistencia. ¡La espera vale la pena!
  6. Disfrutar: Sirve fría, corta en porciones generosas o en vasitos individuales y deléitate con cada bocado.

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