A continuación, te compartimos los síntomas más frecuentes que podrían indicar la presencia de esta enfermedad:
Dolor óseo persistente
El dolor en los huesos, especialmente si empeora por la noche o con la actividad física, es uno de los síntomas más comunes. Puede comenzar como una molestia leve y volverse progresivamente más intenso.
Inflamación o bultos
La presencia de hinchazón, sensibilidad o un bulto visible cerca del hueso afectado puede ser una señal de alerta.
Fracturas frecuentes o sin causa aparente
Los huesos debilitados por el cáncer son más propensos a romperse incluso con golpes menores o sin razón clara.