2. Duermes de Lado o Boca Abajo
Esta es la causa más común. La gravedad es implacable. Si duermes de lado o boca abajo, la saliva producida se acumula naturalmente en la parte inferior de tu boca. Al estar tu boca ligeramente abierta por la relajación muscular de la fase REM, no hay nada que impida que esa saliva se deslice directamente sobre la almohada.
3. Problemas de Respiración Nasal (Congestión y Alergias)
¿Tienes la nariz tapada? Si sufres de alergias, un resfriado o una congestión nasal crónica (quizás por un tabique desviado), tu cuerpo te obligará a respirar por la boca durante la noche. Al respirar por la boca, es prácticamente imposible mantener un sello labial, lo que facilita el babeo.
4. Producción Excesiva de Saliva (Hipersalivación)
En ocasiones, el cuerpo produce más saliva de lo habitual. Las causas de esta hipersalivación pueden ser temporales o crónicas:
- Reflujo Gastroesofágico (ERGE): La acidez estomacal puede activar un reflejo que estimula la producción de saliva para neutralizar el ácido que sube.
- Ciertos Medicamentos: Algunos fármacos, como ansiolíticos o anticonvulsivos, tienen como efecto secundario el aumento de la salivación.
- Infecciones: Afecciones como amigdalitis o sinusitis pueden inflamar la garganta y dificultar la deglución.