El aceite de coco virgen es rico en ácidos grasos de cadena media, como el ácido láurico, que algunos estudios preliminares han explorado por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Investigaciones en modelos animales y algunos ensayos en humanos han observado que estos componentes podrían influir positivamente en el metabolismo del cartílago y reducir marcadores de inflamación en casos de osteoartritis temprana.
Por ejemplo, un estudio publicado en Functional Foods in Health and Disease exploró la suplementación con vitamina D3 combinada con aceite de coco virgen en personas con osteoartritis de rodilla inicial, y encontró mejoras en indicadores de inflamación (como CRP y ESR), dolor (medido por escala VAS) y función articular (WOMAC y prueba de caminata de 6 minutos). Otro trabajo de la Queensland University of Technology sugirió que el ácido láurico del coco podría tener un efecto protector en el cartílago al compararlo con otras grasas saturadas de origen animal, que en exceso se asociaron con cambios negativos.
Estos hallazgos son prometedores, pero se trata de evidencia preliminar y a menudo combinada con otros factores. No significa que el aceite de coco sea un remedio único, sino que forma parte de un enfoque integral con dieta equilibrada, movimiento y consulta médica.