Cualquier persona que tome ibuprofeno, naproxeno o aspirina recibió una advertencia sobre efectos secundarios graves.

Lo mismo ocurre con la aspirina, otro analgésico y reductor de la inflamación, que también actúa como anticoagulante para prevenir la formación de coágulos sanguíneos dañinos.

También se recurre mucho a estas populares píldoras para abordar los síntomas de la artritis, una afección que produce dolor, rigidez e hinchazón en las articulaciones.

Pero según el médico de cabecera del Reino Unido, esto puede resultar una medida bastante arriesgada, dado que se sabe que estos medicamentos provocan ulceración y sangrado en algunos pacientes, especialmente en aquellos que los toman regularmente o aquellos que sufren de artritis.

“El sangrado estomacal y del intestino grueso es una afección peligrosa que, según una auditoría dirigida por un equipo de la Universidad de Oxford, provoca al menos 60.000 ingresos hospitalarios al año”, explicó el Sr. Porter. “Aproximadamente uno de cada diez afectados nunca regresa a casa”.

Para demostrar su afirmación, el médico citó los hallazgos de un informe publicado en la revista de salud Gut hace algún tiempo, que compara los resultados entre pacientes de 2007 y de 2022, revelando cuántas personas ingresadas en el hospital con hemorragias estaban tomando alguno de este tipo de medicamentos.

Más específicamente, Porter esperaba descubrir si medicamentos como el ibuprofeno, el naproxeno o la aspirina podían “causar o agravar el problema”.

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