Los jeans suelen desarrollar ondulaciones, fruncidos o arrugas extrañas después del lavado, y no es solo cuestión de mala suerte. Los jeans modernos suelen contener una mezcla de algodón y licra (o elastano) para mayor elasticidad. ¿El problema? La licra es sensible al calor. El agua caliente en la lavadora o la temperatura alta en la secadora pueden degradar la licra, deformando la tela vaquera circundante. Una vez que esto sucede, las ondulaciones son permanentes.
El lavado excesivo también puede debilitar las fibras. Muchas personas lavan sus jeans mucho más de lo necesario, lo que acelera su desgaste y provoca un encogimiento desigual. Otro factor es el movimiento dentro de la lavadora. Los jeans se retuercen, estiran y deforman, especialmente si la lavadora está sobrecargada. Esta tensión desigual provoca ondas o fruncidos en ciertas zonas, en lugar de un encogimiento general.