El sistema linfático es un héroe silencioso de tu cuerpo: trabaja tras bambalinas para apoyar la inmunidad, eliminar desechos y mantener el equilibrio de líquidos.
A diferencia del sistema circulatorio, que tiene al corazón como bomba, el sistema linfático depende del movimiento, la respiración y las contracciones musculares para mantener su flujo.
Cuando este sistema vital se vuelve lento o se bloquea, puede provocar una serie de síntomas incómodos.
¿La buena noticia? Puedes mejorar la salud de tu sistema linfático naturalmente con simples cambios en tu estilo de vida.
7 señales de un flujo linfático deficiente
1. Hinchazón en manos, pies o tobillos (edema)
Una de las señales más visibles del mal drenaje linfático es la hinchazón en las extremidades.
Si notas hinchazón, rigidez o que tus anillos se ajustan más de lo normal, puede deberse a acumulación de líquido por un sistema linfático lento.
2. Enfermedades o infecciones frecuentes
El sistema linfático alberga glóbulos blancos que combaten las infecciones.
Cuando está comprometido, te vuelve más vulnerable a resfriados, dolor de garganta y fatiga.
Si te enfermas con frecuencia, tu sistema linfático podría necesitar apoyo.
3. Fatiga crónica o niebla mental
Cuando el flujo linfático se ralentiza, las toxinas se acumulan, afectando los niveles de energía y la claridad mental.
Sentirte cansado incluso después de dormir bien o tener dificultad para concentrarte puede ser un signo de congestión linfática.