Cruzar las piernas es un gesto común, casi natural, que muchas mujeres eligen sin pensarlo. Pero ese simple acto corporal puede esconder capas de significado: culturales, psicológicos, posturales y de autoprotección. Explorar por qué muchas mujeres adoptan esa postura abre la puerta a una mirada más empática sobre el lenguaje no verbal femenino.
El entorno social y cultural que moldea la postura

Educación desde la infancia
Desde niñas, muchas mujeres reciben mensajes sutiles sobre cómo deben sentarse: piernas juntas, cruzadas, “moderadas”. Esa educación corporal moldeada por normas de decoro genera una predisposición a adoptar posturas que proyecten “recato”. En el artículo original se destaca que cruzar las piernas muchas veces se asocia con proteger el espacio personal y reflejar normas culturales internalizadas. TU SALUD