Las semillas de manzana han llamado la atención en internet debido a afirmaciones que las vinculan con la prevención o el tratamiento del cáncer. Estas afirmaciones suelen estar asociadas a un compuesto natural llamado amigdalina, a veces promocionado con el nombre de “vitamina B17” o laetrilo. Sin embargo, la evidencia científica actual no respalda el uso de las semillas de manzana como tratamiento seguro o eficaz contra el cáncer. De hecho, consumir grandes cantidades de semillas de manzana trituradas puede suponer riesgos para la salud debido a la posible liberación de cianuro en el cuerpo.
¿Qué es la amigdalina? La amigdalina es un compuesto natural que se encuentra en las semillas de varias frutas, entre ellas: manzanas, albaricoques, melocotones, cerezas, ciruelas y almendras amargas. Cuando se mastican o trituran las semillas de manzana, la amigdalina puede descomponerse y liberar cianuro de hidrógeno, una sustancia tóxica. ¿Por qué se relacionan las semillas de manzana con afirmaciones sobre el cáncer? El interés por la amigdalina comenzó hace décadas cuando algunas teorías de medicina alternativa sugirieron que podría atacar selectivamente las células cancerosas.