La diabetes es una enfermedad crónica que afecta la forma en que el cuerpo procesa la glucosa en sangre. Aunque sus síntomas diurnos como la fatiga constante o el aumento del apetito son ampliamente conocidos, existe una faceta mucho más silenciosa y peligrosa: los síntomas nocturnos. Durante las horas de sueño, el metabolismo cambia, y es en este período de descanso cuando los niveles inestables de azúcar —ya sea por hiperglucemia o hipoglucemia— se manifiestan de manera más agresiva, interrumpiendo el sueño y alertando sobre un problema mayor.