Esta semana, Chloé Thibaud se pregunta si se puede ser feminista y cortar la relación con su madre (tóxica)…
“¡Deja de atiborrarte, vas a terminar obesa!”, “¿12 en francés? ¿Con todos los libros que te pago?”, “¿Sabes que si sigues siendo tan torpe… nadie te va a querer?” ¿Alguna vez has escuchado estas frases? En Querida mamá (Glénat), Alix lo tiene todo para ser feliz: un trabajo que le apasiona, un marido cariñoso, tres hijos… y aun así, algo no va bien. Ese algo no tiene nombre ni rostro, es una sombra que planea y oscurece todo. La sombra de una “mamá” que en realidad no lo es. “Esas palabras, ‘eres hermosa’, estoy casi segura de que mi madre nunca me las dijo”, confiesa la protagonista. “En cualquier caso, no tengo el recuerdo.” Leí este cómic de Sophie Adriansen (guion) y Mademoiselle Caroline (dibujo y color) justo antes del Día de la Madre. Conmovida por la precisión y el realismo de esta historia, primero medí la suerte que tengo de tener una madre que me dice “Te quiero” casi todos los días desde que nací. Luego tomé conciencia del número de personas a mi alrededor que han sufrido o siguen sufriendo por no estar en esa situación. “Según los especialistas, el 20% de la población habría crecido junto a un padre o madre ‘tóxico/a’”, podemos leer en la contraportada del libro. Sophie Adriansen forma parte de ello; se inspiró en su propia historia para escribirlo. “Me tomó muchísimo tiempo tomar conciencia de esta toxicidad materna”, me explica. “Tenía la sensación de fracaso en mi relación de hija a madre. Tenía que enfrentar esa idea de que una es necesariamente una hija ingrata si cuestiona el punto de vista materno, si no dice ‘sí’ a todo, si pone límites. Necesitaba sentirme preparada para afirmarme frente a mi madre, contra mi madre, y eso llevó tiempo.”
Si lleva tiempo, es porque el tema sigue siendo tabú