6 medicamentos que pueden causar sordera, mareos y zumbidos en los oídos.

Según el estudio publicado en The Anatomical Record, los diuréticos de asa, como la furosemida y la bumetanida, se utilizan para tratar la hipertensión y las cardiopatías. Aunque sus efectos ototóxicos suelen ser temporales, al combinarse con antibióticos aminoglucósidos, pueden causar daños irreversibles.

Un estudio publicado en el American Journal of Audiology revela que estos fármacos alteran la composición iónica de la endolinfa, el líquido del oído interno, provocando desequilibrios que afectan tanto la audición como el equilibrio. Algunos pacientes experimentan zumbido en los oídos y mareos poco después de iniciar el tratamiento.

La combinación de diuréticos y medicamentos de quimioterapia aumenta aún más el riesgo, lo que supone un desafío para los pacientes con cáncer que también requieren control de líquidos.

Medicamentos antiinflamatorios y analgésicos comunes

Según Schacht et al. (2012), la aspirina, también conocida como ácido acetilsalicílico, y otros salicilatos pueden causar tinnitus y pérdida auditiva temporal. Aunque en la mayoría de los casos los síntomas desaparecen al suspender el medicamento, con dosis altas el riesgo aumenta considerablemente.

En consecuencia, el estudio publicado en Cold Spring Harbor Perspectives in Medicine informa que el acetaminofén y otros analgésicos no opioides también se han relacionado con un mayor riesgo de problemas de audición, especialmente con el uso prolongado.

Estos medicamentos generalmente se consideran seguros, pero la evidencia muestra que su uso prolongado, especialmente en combinación con otros medicamentos, aumenta la probabilidad de complicaciones auditivas.

Antimaláricos y antibióticos específicos

Medicamentos como la cloroquina y la quinina, utilizados históricamente contra la malaria, pueden causar tinnitus, mareos y pérdida auditiva. El mecanismo exacto aún se investiga, pero parece estar relacionado con daños en el nervio auditivo.

Además, antibióticos como la vancomicina, especialmente cuando se administran con aminoglucósidos, aumentan el riesgo de ototoxicidad. Este efecto combinado representa un riesgo considerable en el tratamiento hospitalario.

Aunque estos medicamentos han salvado millones de vidas, su potencial ototóxico requiere un seguimiento riguroso en pacientes de riesgo.

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