La leche de coco es una fuente natural de proteínas y grasas que fortalecen la fibra capilar. Combinada con el aloe vera, que calma y regenera, este acondicionador es perfecto para cabellos debilitados o con irritación en el cuero cabelludo.
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Cómo aplicarlo: mezcla media taza de leche de coco con 3 cucharadas de gel de aloe vera fresco. Aplica sobre el cabello húmedo, masajeando suavemente, y enjuaga tras 25 minutos.
3. Plátano con yogur
El plátano es rico en potasio y vitaminas que ayudan a mantener la elasticidad del cabello, mientras que el yogur aporta proteínas y ácido láctico que suavizan y reducen el frizz. Esta mezcla devuelve la suavidad y el brillo natural, ideal para quienes buscan volumen y movimiento.
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Cómo aplicarlo: machaca un plátano maduro y mézclalo con 4 cucharadas de yogur natural. Extiende sobre todo el cabello, cubre con una toalla y deja actuar 30 minutos antes de enjuagar.
4. Aceite de oliva con huevo
El aceite de oliva es un clásico en el cuidado capilar por su capacidad de hidratar profundamente, mientras que el huevo aporta proteínas que fortalecen la fibra capilar. Esta mascarilla es ideal para cabello débil y quebradizo.
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Cómo aplicarlo: bate un huevo y mézclalo con 3 cucharadas de aceite de oliva. Aplica desde la raíz hasta las puntas, deja actuar 20 minutos y retira con agua fría (para evitar que el huevo se cocine).
5. Manteca de karité con aceite de argán
Si buscas un acondicionador sin enjuague, esta combinación es perfecta. La manteca de karité sella la hidratación, mientras que el aceite de argán protege contra el calor, la contaminación y otros factores externos.
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Cómo aplicarlo: derrite una cucharada de manteca de karité al baño maría, añade una cucharadita de aceite de argán y mezcla bien. Aplícalo en pequeñas cantidades sobre el cabello húmedo, sin enjuagar.
Consejos para aprovechar al máximo estos acondicionadores
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