
La remolacha es una fuente vital de betanina y vulgaxantina, ambos fitonutrientes conocidos como betalaínas que poseen poderosas propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y desintoxicantes.
La betaína se asocia con niveles más bajos de varios marcadores inflamatorios, incluyendo la proteína C reactiva, la interleucina-6 y el factor de necrosis tumoral alfa.
Los compuestos antiinflamatorios de la remolacha no solo ofrecen importantes beneficios cardiovasculares, sino que también proporcionan importantes beneficios antiinflamatorios ( 15 ).
Puedes incorporar la remolacha a tu dieta simplemente rallándola cruda y añadiéndola a ensaladas o como guarnición para sopas. También puedes marinar la remolacha al vapor en zumo de limón fresco, aceite de oliva virgen extra y hierbas frescas para obtener una guarnición deliciosa. Otra opción es preparar zumo de remolacha, una bebida deliciosa y muy nutritiva.
6. Salmón (capturado en estado salvaje)

El salmón contiene ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA). Se ha demostrado que estos ácidos grasos omega-3 ayudan a prevenir o reducir la inflamación y a disminuir el dolor y la hinchazón causados por la artritis. Los estudios muestran que las personas que consumen pescado rico en omega-3 con regularidad tienen menos probabilidades de desarrollar artritis reumatoide (AR). Además, para las personas que ya padecen artritis, los omega-3 del pescado pueden ayudar a reducir la hinchazón y el dolor articular (16). Se recomienda consumir dos porciones de pescado a la semana (de 100 gramos aproximadamente) para experimentar los múltiples beneficios de los ácidos grasos omega-3. También se pueden tomar suplementos de aceite de pescado natural.
7. Brócoli
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