5. Dificultad para bajar de peso
La insulina, necesaria para regular los niveles de azúcar en sangre, también es la hormona de almacenamiento. En exceso, estimula al hígado a convertir el azúcar en grasa. En situaciones de consumo excesivo, este proceso se vuelve crónico, lo que dificulta especialmente la pérdida de peso. Además, los antojos de comida causados por las bajadas de azúcar en sangre estimulan los antojos de azúcar, lo que refuerza el almacenamiento de grasa y dificulta la pérdida de peso.
6. Cambios de humor
Las fluctuaciones de azúcar en sangre también pueden afectar el estado de ánimo. El cerebro produce hormonas de la felicidad, como la serotonina y la dopamina, que regulan las emociones. Sin embargo, los picos y descensos repentinos de azúcar en sangre pueden limitar la producción de serotonina, responsable del estado de ánimo estable, y de dopamina, asociada con el bienestar y la motivación. El resultado: los cambios de humor, la irritabilidad y la sensación de privación aumentan, reforzando así los antojos de azúcar.
7. Dificultad para concentrarse
La fatiga y los cambios de humor ya afectan la concentración, pero el azúcar también tiene un efecto inflamatorio. Promueve la inflamación en las células cerebrales, reduciendo la eficiencia neuronal y, en consecuencia, la concentración. Este proceso proinflamatorio puede incluso provocar dolores de cabeza y migrañas en casos de consumo excesivo y prolongado de azúcar.
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